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¿Chicas qué le dirías a la amante de tu esposo si te la encontraras?

October 17, 2017 Comments Off on ¿Chicas qué le dirías a la amante de tu esposo si te la encontraras?
Por: Lizzette Diaz

Entre las muchas tonteras que circulan diariamente por las redes sociales en estos días vi un post de una de las “influencers” de Houston que le preguntaba a su gran fanaticada “¿Chicas qué le dirías a la amante de tu esposo si te la encontraras? Estoy dispuesta a que se desahoguen conmigo”, y como era de suponer las respuestas no se hicieron esperar. Decenas y decenas de comentarios de todo color y calibre inundaron su perfil, logrando ella su objetivo.

Me tomó como dos minutos leer las primeras reacciones para darme cuenta de lo triste y vacía que puede llegar a convertirse nuestras vidas cuando vivimos en un matrimonio donde reina la infidelidad, especialmente si estamos conscientes de lo que está pasando, pues una cosa es que nuestra pareja nos sea infiel a nuestras espaldas y otra muy distinta es que sepamos lo que sucede y encima conozcamos al personaje con el que nuestro maridito nos comparte. Mi abuela decía “ojos que no ven, corazón que no siente”, pero si los ojos ven, enfrentarse a la infidelidad de tu pareja debe ser algo muy doloroso, pero sobre todo denigrante.

La reacción usual de cualquier persona que se sienta herida en su ego al enterarse de una infidelidad en su relación es ir en contra de la que se “metió”. Sin embargo, soy una convencida que más allá del tercero en discordia, quien realmente tiene la culpa de lo que sucede es precisamente nuestra pareja, pero nosotras, de tontas, en lugar de enfrentarlo, le echamos la culpa a la otra, como si ellos fueran unos dulces corderitos que llegaron al matadero porque los obligaron. No faltaba más. Aquí señoras quién está fallando es él, no ella. Después de todo, el que tiene el compromiso, la obligación y el deber de respetar a su esposa, sus hijos y su hogar, es él, ella vaya y venga, así que por qué desgastarnos con la fulana.

Para armar un lío semejante se necesitan dos: la que decide hacerse la oreja sorda y pasar por encima de todo principio ético y moral, dejándose llevar por el buen momento para interponerse en una relación y por supuesto el “don juan” que para reafirmar su espíritu machista y supremacía absoluta requiere tener otra, simplemente para no perder la costumbre latina que los enseñó a ser infieles por naturaleza y que nos obligaba -hasta hace muy poco tiempo gracias a Dios- a que nosotras las mujeres teníamos que volvernos como Shakira “Ciega, sorda y muda”.

Sin querer entrar en terrenos sicológicos -no soy sicóloga-, lo cierto es que antes de rebajarse peleando por un hombre con una mujer a la que no conocemos, deberíamos primero hablar abiertamente del tema con nuestros maridos, una vez nos enteramos de la situación. Sería imposible pedir calma, pero sería lo más acertado. Una terapia de pareja vendría muy bien, siempre y cuando ésta sea la primera vez
que suceda y que él esté dispuesto a participar activamente en ella. Cuando en una pareja se pierde la confianza, el matrimonio se vuelve insostenible, pero eso no significa que las cosas no se puedan arreglar. Siempre y cuando haya un arrepentimiento real y los dos prometan trabajar fuertemente por sacar a flote la relación, hay que darle una segunda oportunidad a nuestro hogar. Pero recuerde que usted es la señora, la esposa, la madre de sus hijos, por eso no debe caer en la tentación de insultar, buscar e incluso golpear a la amante de su esposo, eso no le corresponde a usted, quien en ninguna circunstancia puede ponerse a “pelar el cobre” e insultarse de tú a tú, con alguien que seguramente la quiere sacar de quicios para “ganar” puntos con su pareja.

Si ya en varias oportunidades su “don juan” le ha hecho varias como ésta ¿No cree que es el momento de darse su lugar e irse de la relación? No tenga miedo, la vida siempre nos presenta muchas oportunidades y usted no tiene que quedarse al lado de alguien que simplemente la usa, que no la valora, ni respeta, y mucho menos ama. No busque culpables en las mujeres de su marido, el problema es él y usted puede resolverlo simplemente dejándolo ir, después de todo nunca fue 100% suyo. Así que olvídese de pelear lo que no vale la pena y enfrente su realidad con gallardía y orgullo, estoy segura de que la vida la recompensará sin odios, ni rencores, simplemente pasando la página.

Lizzette Diaz

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