Desayunar para no engordar

January 3, 2018 Comments Off on Desayunar para no engordar
Doctora Maria Angélica Diaz
consulta@smadiaclinic.com

Dice el refrán que, para conservar la salud, ¨hay que desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo¨
Actualmente la frase tiene sustento en trabajos científicos que concluyen que tienen más tendencia a engordar aquellos que concentran las calorías después de la tardecita. Además, tienen más cintura y, por lo tanto, mayor riesgo cardiovascular. En una encuesta realizada por la Sociedad Argentina de Nutrición en 2010 por ejemplo, el 65,1% contestó que la cena era la principal comida del día y sólo el 0,8% eligió el desayuno. La cintura resultó significativamente mayor en los primeros.

Desde el punto de vista médico-nutricional, entonces, todo indicaría que es preciso distribuir la alimentación en forma homogénea a lo largo del día porque las sobrecargas calóricas multiplican los riesgos. Repartir la alimentación en varias comidas pequeñas en lugar de realizar pocas y abundantes ofrece beneficios para el control de la glucosa sanguínea, los lípidos y la acumulación de grasas que se conocen desde hace 60 años, aunque los mecanismos que lo explican no se comprenden bien todavía.

¿Qué pasa cuando no desayunamos?
Se sabe que la omisión del desayuno altera las concentraciones de grasas en ayunas y la sensibilidad a la insulina. En un estudio reciente se encontró que quienes omitían el desayuno tenían 4,5 veces más riesgo de ser obesos que aquellos que lo consumían regularmente.
También se observó un incremento en el riesgo de obesidad en los individuos que realizaban la cena o el desayuno habitualmente fuera de sus casas. Con respecto a la frecuencia de comidas, los sujetos que reportaron cuatro o más por día experimentaron un 33% menos de riesgo de sobrepeso.
¨Si la comida importante es el desayuno, uno tiene más probabilidades de quemar esas calorías durante el día", explica el especialista. El horario en que uno se sienta a la mesa influye no por el horario en sí, sino por la actividad posterior. Cuanto menos se sobrecarga el organismo, más desahogada es la situación metabólica. Uno de los factores que influyen es el aumento de los niveles de glucosa e insulina en sangre que se producen después de las comidas (hiperglicemia e hiperinsulinemia posprandial). Si uno camina o tiene otras actividades después de comer, buena parte de esa glucemia se consume. En cambio si se va a dormir, tiene un gasto metabólico más bajo, entonces esa glicemia posprandial favorece la formación de depósitos de grasa, explican los especialistas que realizaron el trabajo.

Parece entonces que no es el horario lo que hace que lo que uno come de noche engorde más que lo que come de día, sino la actividad posterior a la comida. Sumado a las hormonas presentes en el ciclo tardecita- mañana, que favorecen la acumulación de nutrientes innecesarios. En definitiva, los argumentos para no saltear comidas y no sobrecargar en horarios nocturnos, en forma rutinaria, son abundantes y sólidos. Respaldan los consejos de los profesionales de la salud que podemos sonar insistentes, frente a un hábito que parece simple de modificar pero no lo es tanto.

Lizzette Diaz

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