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Las grandes lecciones que recibimos de los “gringos”

September 25, 2017 Comments Off on Las grandes lecciones que recibimos de los “gringos”
Por: Lizzette Diaz

Para los latinos la queja con los “gringos” siempre es la misma: son aburridos, no les gusta que los toquen, son extremadamente reservados, estresantemente organizados y poco sensibles.
Como somos tan bulliciosos los vemos pocos comunicativos, los consideramos abrumadoramente rígidos con las reglas, a tal punto que muchas veces los vemos como bichos raros, especialmente cuando nos damos cuenta que con nuestra astucia innata podemos hacer lo mismo, de una manera más rápida y efectiva, usando algunos atajos.

Sin embargo, cuántas lecciones recibimos de los americanos después de Harvey. La solidaridad, la entrega, el espíritu de servicio, las largas horas de trabajo voluntario, simplemente me dejan perpleja. En medio de tanta calamidad, pude conocer gente maravillosa, entregada y dispuesta a dar lo mejor de sí en beneficio de los otros sin distingo de razas, religión, lengua o ideología. La
ayuda ha sido pareja y la entrega total.

Seis de mis mejores amigas -todas hispanas- fueron evacuadas de sus casas, la mayoría de ellas lo perdieron todo… excepto la fe, especialmente la fe en esta sociedad, en esta gran nación que nos acoge y que nos demuestra lo que significa dar con el corazón sin esperar nada a cambio, algo totalmente novedoso para nosotros los hispanos acostumbrados a que detrás de una gran obra, siempre hay algo oculto. Desafortunadamente, crecimos en una sociedad donde nada se da gratis, todo tiene un costo, pero encontrarnos con gente que sí lo hace, sencillamente nos desarma y nos obliga a pensar en qué tan dadivosos y dispuestos estamos nosotros por hacer lo
mismo.

Escuchar la triste historia de varias personas que perdieron mientras brindaban su ayuda, no solo me mueve el corazón, sino que me obliga a pensar, en lo que yo realmente puedo hacer por los demás. Estos “gringos” insensibles y fríos, según nosotros, nos dieron una gran lección sobre la caridad, el desprendimiento, el placer de ayudar y lo que logra una sonrisa de agradecimiento
que llena tu espíritu.

No en vano, es precisamente este país la cuna de las grandes organizaciones solidarias del mundo entero: El Club Rotario, el Club de Leones, la Cruz Roja, entre otras grandes organizaciones de ayuda que han esparcido su sentido de humanidad por todo el Planeta.
Varios casos me pusieron a pensar en mi propio espíritu solidario. El primero de ellos un grupo de voluntarios que viajaron desde Georgia, en sus propios carros, pagando ellos su gasolina y sacando tiempo de sus trabajos, para venir a traer donaciones para los afectados y además trabajar en las demoliciones de las casas donde necesitaban su ayuda, sin conocer a nadie, solo por el puro placer de ayudar. Ellos manejaron más de 13 horas, solo para servir.

El segundo caso, fue un señor que vive en Forth Worth (a cuatro horas de Houston) quien vino con su camioneta llena de comida, para cocinarle a los residentes de uno de los barrios afectados por las inundaciones. Durante dos días, acompañado de unos voluntarios de  una iglesia local, regaló maíz asado, hot dogs, hamburguesas, sodas, agua y chips. Nunca restringió su ayuda, mientras tuvo que dar, la gente podía repetir lo que quería, pero lo más increíble es que todo salió de su bolsillo.

Después de esto me queda claro, que mis hijas están recibiendo la lección más humana, que cualquiera pudiera vivir: el espíritu de servicio y ayuda que se respira en este país. Dios bendiga América.

Lizzette Diaz

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