Nina Vaca-Humrichouse, una mujer fuerte y decidida

March 6, 2018 Comments Off on Nina Vaca-Humrichouse, una mujer fuerte y decidida

¿Cuál ha sido el mayor reto en tu carrera?
La competencia es el mayor incentivo que puede tener un profesional dentro de su carrera, sin importar cuál sea esta. En mi caso, uno de mis grandes retos ha sido el competir contra mí misma, y tratar de superar mis retos personales, transformando el yo por el nosotros.
Mi liderazgo y experiencia profesional los he invertido en orientar a las mujeres emprendedoras que corren tras el éxito. No ha sido tarea de un día aprender a trabajar en equipo ni el determinar prioridades.
Soy una persona que cree mucho en los demás, positiva y a la vez enérgica. Me gusta que se cumplan las cosas como debe ser, impulso el actuar con ética y transparencia en las decisiones que se tomen dentro de las responsabilidades diarias.
No me cuesta ceder y reconocer cuando me equivoco, no tolero el abuso de confianza ni la deslealtad, la he sentido algunas veces en la vida profesional. Me gusta hablar puntualmente de lo que sucede y de lo que espero que ocurra en el desarrollo de los principios y políticas de una empresa.
He apoyado a establecer medios de participación para que todos los aspirantes a un trabajo puedan tener la misma oportunidad y demostrar su capacidad y talento en el desarrollo de sus funciones y en la posición que se le asigne.

¿Cómo has logrado el balance entre la familia y tu vertiginosa carrera?
Dicen que el género femenino es multifacético, dicho análisis y concepto se ha fundamentado porque un gran porcentaje de mujeres tenemos la habilidad de dividir nuestro tiempo entre el trabajo y el hogar.
Como está escrito que ser madre no es título, ni hay que ir a la universidad para aprender, sin problema alguno repartimos nuestra dedicación y amor al cuidado de nuestros hijos, esposo y familia. Sabemos que en nuestras manos está la formación, educación y futuro de las nuevas generaciones.
Las mujeres en estos tiempos modernos aspiran hacer cambios en los sistemas tradicionales, en abrir espacios y mejores oportunidades de trabajo con igualdad de género y remuneración laboral, realmente es un reto el lograr un balance familiar.

Sin embargo, la solidaridad de mi esposo a nuestros anhelos me ha permitido no descuidar la participación familiar. Me he esforzado por mantener y celebrar la mayoría de las tradicionales festividades del calendario familiar y los días festivos en Estados Unidos.
Pienso que he logrado mantener un equilibrio y balance familiar significativo dentro de mi hogar porque entiendo que la raíz de todo cuanto somos está en los ejemplos que la familia crece y vive. Porque en nombre de ellos he bautizado mi trabajo y la conquista de mejores días para el futuro de mis hijos.
Me siento afortunada porque he tenido en todo momento la comprensión y el apoyo de mi esposo, de mis hermanos y el de mi madre, quien ha estado siempre atenta al cuidado de mi familia, en mis ausencias.

¿Has sentido miedo y cómo lo has enfrentado?
Mi madre siempre dijo que yo perdí el miedo cuando era una adolescente. Confieso que he tenido miedo de tener miedo, y permitir que controle mis acciones positivas.

A pesar de que entiendo que tener miedo es algo natural, también comprendo que permitir que el miedo impida cumplir con tus sueños y aspiraciones que la vida te ofrece es una tragedia griega.
No he permitido que el miedo controle mi vida ni mis sentimientos y acciones en favor de mi bienestar, con certeza y sin miedo alguno he enfrentado momentos y situaciones difíciles, he transitado muchas veces por caminos de angustia y desesperación, en el intento de llegar a donde me he propuesto.
La conquista de mis ideales no ha sido tarea fácil ni divertida, han sido años de trabajo, perseverancia y dedicación. He derramado lágrimas de dolor, angustia y felicidad cuando he visto la estrella del éxito a mi lado.
Sin embargo, todos esos inconvenientes han fortalecido mi espíritu y ánimo de seguir adelante. Es más, han sido un verdadero abono a mi liderazgo de mujer incansable y valiente, que ha luchado tras el propósito de lograr tener una imagen propia y ser auténtica en mis fortalezas de empresaria.
Además, entiendo que vencer el miedo nos lleva a descubrir nuestras fortalezas. Sin embargo, siento respeto y miedo a las inclemencias de la naturaleza, a la ira divina y a la falta de salud.

¿Cuál ha sido el obstáculo más difícil que has tenido que vencer?

Llevo siempre conmigo la confianza en Dios. Soy mujer de mucha fe y perseverancia. Además, practico la única ley que no domina el corazón: la seguridad en ti mismo. Además de saber quién soy, de dónde vengo y a dónde voy, por qué y por quién lucho en la vida.
Uno de los obstáculos más grandes que me ha tocado vencer ha sido la herencia cultural. Y también los ejemplos familiares vividos, que no resultan fáciles cambiarlos por otros centros de interés que existen en la actualidad, conceptos e ideologías modernas, cuando sabemos que los edificios se construyen con cal y arena, y las familias con valores y principios indestructibles, sin importar donde vayas y lo que hagas, lo llevas siempre contigo.

Como empresaria e hispana, ¿cuál sería tu mejor consejo para las latinas?
No olvidar ni avergonzarte de tus raíces y origen, conservar con orgullo tu identidad, tus valores y principios morales con los que creciste. Tampoco perder el vínculo familiar ni olvidar tu cultura y costumbres.
Es importante adaptarse y ser parte de los sistemas en los que transitas y trabajas.
En la actualidad, el ser una mujer hispana es motivo de orgullo, ha sido para mí la llave mágica que me ha permitido abrir puertas y más puertas en el propósito de cumplir mis ideales.
Venimos de hogares que con ejemplo nos enseñaron a no rendirnos fácilmente ante ninguna circunstancia difícil, hemos sido testigos de los sacrificios que nuestros padres tuvieron que enfrentar en el pasado por sostener la familia y darnos una educación superior para que nosotros tuviéramos mejores oportunidades de trabajo y vida. Fueron ellos quienes con gran amor y dedicación nos abrieron el camino hacia el éxito.
En pocas palabras, somos el resultado de sus grandes batallas y su siembra de frutos a recogerse, y tenemos la obligación moral de seguir sus pasos conservando la honestidad e integridad que ellos nos legaron y apuntando siempre a ser ciudadanas dignas de confianza, admiración y respeto.
El 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer trabajadora, fecha importante para reflexionar y sentirnos contentas en el papel de mujeres influyentes en la sociedad y el mundo empresarial. Nuestros hijos necesitan madres felices y triunfadoras, un ejemplo a seguir.

¿Podrías regalarnos algunos consejos que te han funcionado para lograr el éxito?

El camino es largo y difícil, pero si nos proponemos y damos pasos seguros y firmes alcanzaremos a lograr nuestras metas. Debemos tener presente que en nosotras -las mujeres- descansa la formación del mundo, que tiene que ser el reflejo de lo que nosotras queremos para nuestras futuras generaciones.
No intentamos cambiar el mundo, pero sí mantener una conducta con valores y principios fundamentales, como es trabajar con honestidad, disciplina y cumplimiento en todo cuanto ofrecemos y nos comprometemos.
El éxito de tu carrera está en realizar gestiones con resultado. Si quieres ser una mujer emprendedora y tener éxito, igualmente debes tener metas y objetivos claros, y planificar el desarrollo de estos, reflexionar y aprovechar sobre las oportunidades que se presentan una sola vez en la vida, hacer una lista de metas a corto y largo plazo para determinar las acciones a seguir, procura rodearte de personas positivas que sepan más que tú, y te motiven a seguir adelante, sin miedo planifica metas pequeñas, que juntas hagan una grande.
La adaptación a los sistemas juega un papel fundamental para abrir puertas en el mercado anglosajón.
Nuestras fortalezas es ser bilingües y mujeres decididas a triunfar, sembrando con honestidad y credibilidad el camino al éxito.

¿Cuál ha sido el precio de tu éxito? ¿Qué has tenido que sacrificar o dejar de hacer?
Difícil pregunta, porque sabemos que todo tiene un precio en la vida, más aún cuando se trata de conquistar el éxito enfrentando culturas diferentes y -en ciertos casos- sistemas desconocidos.
También el éxito lleva a otros a tenerte envidia y deseos de hacerte daño, y a tratar de perjudicarte.
El precio de ser exitoso exige tener y dominar los principios prácticos del éxito, y estos consisten en la manera de operar, pensar, actuar y, más aún, la entrega personal y el tiempo que se invierte para cumplir con el objetivo.
Nada es imposible para una mujer que entiende que la lucha es de igual a igual y que debemos tratar de avanzar solidariamente con el sexo masculino, que sigue siendo poderoso y con más oportunidades de progreso.
Al final del día, la familia se construye con papá y mamá. Dejemos que la historia pase por encima de nosotros, y sigamos adelante seguros y firmes en nuestros ideales, tomando en cuenta que el fracaso es parte del proceso al éxito.
Los sacrificios son incalculables, la dedicación al servicio comunitario es un voluntariado de costo muy alto, sin contar con la responsabilidad cívica y social que demanda esta vocación, que no tiene límites de horas de trabajo, tiempo y dinero.
Te deja grandes satisfacciones personales de servir y ayudar al amigo, al colega, al vecino; sin la esperanza alguna de recibir recompensa, ni la gratitud de quienes lo reciben. Sin embargo, no es buena idea el perder el interés de seguir apoyando a tu comunidad.

¿Cómo es un día normal en la vida de Nina Vaca?
Veo la luz del día con mucho amor a la vida, a mi familia y a todo lo que me rodea. Siento la presencia de Dios a mi lado, en todo momento. Mi trabajo es la mejor distracción que tengo, mientras que el deporte y hacer ejercicio es mi pasión y me ayuda a relajarme.
Mis días son a 180 millas por hora, entre aviones, hoteles, entrevistas, conferencias, reuniones de negocios, trabajo comunitario y más actividades cotidianas.

Mis cuatro hijos son mi voluntad, mi familia, mi religión y el eje de mi vida.

¿En qué sueñas?
Dicen que recordar es vivir y que soñar no cuesta nada. Sobre todo, cuando tengo un objetivo pendiente debo soñar para visualizarlo sin miedo a cumplirlo. Las mujeres nunca dejamos de soñar ni tampoco dejamos nuestros sueños en la almohada, nos levantamos con el entusiasmo de hacer realidad todo lo que pensamos, planeamos y soñamos.
Personalmente le doy gracias a la vida porque creo que he hecho realidad la mayoría de mis sueños con responsabilidad y abnegación.
El sueño más grande de mi vida está sembrado en el jardín de mi alma, lo riego día a día con gotas de amor y esperanza, veo cómo van creciendo mis ideales y mis retoños.
Sé que pronto volveré a realizarme como madre, cuando pueda ver que mis hijos logren hacer realidad sus sueños profesionales y personales, como hombres y mujeres de bien formen sus hogares y pueda yo ser una abuela feliz con muchos nietos. La gran familia es el sueño de mi vida.

¿Qué quisieras que tus cuatro hijos valoraran más en ti?
En la madre reposa fundamentalmente la gran responsabilidad de educar a los hijos, de enseñarles los valores del buen vivir y que la vida no funciona por consecuencias, la vida funciona por motivación interior, y que aprendan a volar por ellos mismos.
La superación es un sentimiento que hay que sembrar desde temprana edad.
Yo aspiro a que mis hijos aprendan con ejemplo a mirar el futuro como un reto a corto plazo, sobre todo enfrentar momentos difíciles en la vida si tuvieran que hacerlo.
Promover en ellos el deseo de participación y servicio a su comunidad.
La vida me ha premiado con cuatro maravillosos hijos. Por consiguiente, creo firmemente que debo dejar en su memoria un legado de constancia, dedicación y ejemplo como madre, hija, hermana y esposa, además de mi lealtad en mis actos y el valor con el que he defendido el bienestar y unidad de mi familia, respeto, amor y ternura a los abuelos, tíos y cada uno de los miembros en la familia.
Sobre todo, que ellos sepan que son mi motivación, mi esperanza, mi futuro y mi destino. A lo largo de mi carrera he aprendido que ninguna cosa tiene el valor de lo que significa un hijo para una madre.

Lizzette Diaz

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