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¿Quién nos entiende?

October 1, 2017 Comments Off on ¿Quién nos entiende?
Por: Lizzette Diaz

A veces creo que yo tengo la mitad de mi cerebro de hombre, pues realmente me cuesta trabajo entender muchas cosas de nuestro género a las que no les encuentro ningún tipo de justificación.
Que las mujeres somos genéticamente quejonas creo que sí. Sin ser científica o médica, he llegado a la conclusión que quejarnos es un común denominador en nosotras, de lo que no estoy segura es que, si ésta es una condición genética al desarrollar una especie de “neuronas quejonas” o lo hacemos simplemente por una terrible herencia cultural, pues es lo que hemos oído y con lo que hemos crecido.

Ahora que estamos en medio de esta terrible recuperación que nos ha dejado Harvey, he podido confirmar mis sospechas al respecto. He estado rodeada de tantas mujeres, cuyo hobby favorito es quejarse de los maridos -incluyéndome en muchos de los casos, pues eso tengo que reconocerlo-, que me he puesto a reflexionar un poco al respecto.

Muchas de mis amigas están muy bien casadas, es decir, tienes unos esposos responsables, amorosos y complacientes. Algunos de ellos, hacen un trabajo extraordinario por superarse, trabajan y estudian pensando en un futuro mejor para sus familias y aunque mis amigas los apoyan en sus sueños, quejarse porque no les dedican suficiente tiempo es su hobby.

Lo increíble de todo esto, es que ellas no trabajan. Bueno hacen muchas cosas en casa, atienden a los hijos, los llevan y los traen, pero no trabajan, a cambio, ellos son supremamente generosos con ellas, pero ni aun así se libran del reclamo.

“Estoy aburrida de que mi esposo trabaje los sábados”; “que fastidio tenernos que mudar de un país a otro por el trabajo de mi marido”, “es que yo quisiera que no trabajara hasta tarde”, “como odio que no pueda venir hoy jueves a las 4 pm al recital de ballet de la niña, él nunca tiene tiempo”, “el horario es desastroso, me toca levantarme super temprano para despacharlo y ya no puedo dormir más”, estas son algunas de las píldoras más comunes, lo que yo me pregunto entonces es ¿qué pasaría si tu esposo se quedara sin ese trabajo? La respuesta la encontré con otra amiga, que se quejaba del trabajo de su esposo, hasta que el universo escuchó su descontento e hizo lo que ella quería: lo dejó en la casa para que compartiera tiempo con ella y sus hijos desde hace 3 años. El hombre fue despedido de su trabajo y no ha podido conseguir otro, ahora lo tiene en la casa, pero ella ha tenido que ir a trabajar -desde hacía 25 años no sabía lo que era marcar tarjeta- perdieron todos los beneficios de un buen empleo: salud, bonos, vacaciones, etc. y por supuesto la situación económica es caótica. Así que hay que tener cuidado con lo que se pide.

En lugar de quejarnos tanto de los buenos y maravillosos empleos de nuestros esposos, nos tenemos que levantar todos los días a darle gracias a Dios porque hay trabajo, porque siguen manteniendo las necesidades de nuestro hogar y porque de manera diligente cumplen con todos nuestros caprichos. Hay que entender que las cosas no están fáciles y que no se trata simplemente de buscar otro trabajo que se acomode a tus necesidades y deseos, el tema no están simple.

Hay que ser más tolerantes y sobre todo más agradecidas. Solo piensa por un momento en lo que pasaría si tu esposo se quedara sin trabajo, creo que tus privilegios también desaparecerían o por lo menos te tendrías que ajustar más de lo normal o incluso te tocaría buscar trabajo a ti, para compensar la cuestión, así que mis queridas a quejarse menos, a dar más gracias y apoyar más a esos hombre maravillosos que solo velan porque a su familia no les falte nada.

Lizzette Diaz

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